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Hay unos 20 mil pozos ciegos solo en la capital

Los vecinos que no acceden a la red de cloacas deben realizar estas instalaciones. En la mayoría de los casos, la infraestructura es precaria y suele colapsar.
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En Salta capital hay al menos 20.000 pozos ciegos, en general construidos de manera precaria. En su mayoría están ubicados en las barriadas de la zona norte, que se extienden contra el río Vaqueros. También son una realidad para muchos vecinos del este y sudeste de la ciudad.
La cifra surge de estimaciones de fuentes oficiales y enciende alertas, sobre todo en la época de lluvias, cuando el problema se agrava.
Por estos días se escucha el clamor de los vecinos porque estas construcciones hechizas no están selladas y se colapsan con las precipitaciones.
El RIESGO SANITARIO se agrava si, a su vez, hay anegamiento en los barrios, como ocurre frecuentemente en enero.


SIN DESAGOTE


La Municipalidad tiene demoras para enviar el servicio de desobstrucción. Por el momento cuenta con un solo camión atmosférico para desagotar pozos ciegos
El vehículo, a su vez, queda fuera de servicio periódicamente porque es viejo. Las autoridades aseguran que, para fines de marzo o abril, la comuna podría contar con una nueva unidad.
Federico Casas, secretario de Ambiente de la Municipalidad de Salta, señaló  que "el problema de fondo es la falta de infraestructura en los barrios".
El funcionario remarcó la necesidad de que se "gestione urgentemente la inversión que corresponda para que los barrios que no están conectados a una red cloacal puedan contar con este servicio".


PRECARIOS


Mientras esperan las obras cloacales, los vecinos cavan pozos ciegos o absorbentes que luego conectan a una letrina.
Por lo general, estas estructuras no cumplen con los requisitos sanitarios e hidráulicos mínimos para prevenir la contaminación ambiental y garantizar estándares básicos de calidad de vida.
Los problemas alrededor de estas instalaciones son muchos y tienen que ver con la seguridad de las personas y con la salud de toda la población.
La mayoría de estos pozos no están sellados herméticamente, como corresponde, y tampoco cuentan con cámara séptica ni cámara de inspección.
"La cámara séptica decanta la mayor cantidad de sólidos posibles con algunas bacterias que trabajan de manera anaeróbica para que finalmente el residual pase al pozo que, a su vez, tiene algunas cañerías de desagote con caños especiales", explicó Federico Casas.
Estos sistemas requieren una inversión mayor que muchas veces las familias no están en condiciones de afrontar, como el asesoramiento de un profesional que conozca sobre la instalación sanitaria e hidráulica adecuada.
A esto se suma el hecho de que muchos lotes en la ciudad son muy pequeños como para realizar este tipo de instalaciones.
"La realidad es que los pozos son muy precarios y tienen muy poca vida útil porque los hacen por razones de urgencia y sin ningún asesoramiento", agregó el funcionario.
El riesgo de que no estén sellados herméticamente es que, cuando los barrios sufren inundaciones, las excavaciones se colmatan y rebasan. Entonces se produce una contaminación generalizada que puede derivar en diferentes tipos de enfermedades entre los vecinos. A esto se suma la posibilidad de que se contaminen las napas de agua, lo que eleva aún más el riesgo de transmisión de patologías.

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