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Comenzaron los domingos de Carnaval en los barrios

En villa Primavera largaron con la ronda de copleros. Seguirán los festejos hasta marzo.
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Los bandoneones, la albahaca, los sapucai y el sonido de las cajas comenzaron a revivir ayer en los barrios de la ciudad de Salta. En villa Primavera los vecinos disfrutaron de una jornada que fue el puntapié inicial para los festejos del carnaval.


En la casa de Severo Báez se vienen realizando desde hace 32 años el tradicional CARNAVAL de antaño, en el que la ritualidad y la alegría son cosa seria.


"Nosotros acá celebramos con las más antiguas tradiciones y es por eso que respetamos todos los tiempos. Aún no desenterramos el diablo porque aún no es la fecha. Nosotros nos ajustamos al calendario. Sin embargo, este domingo (por ayer) arrancamos con una serie de actividades que se prolongarán hasta marzo", dijo Severo, mientras preparaba un "asado guatiado", porque hasta la comida es importante.


Así fue que en su casa del pasaje Echenique 1074, desde la mañana, ya estaban bramando las ollas y el horno ardía en su leña.


En la casa también funciona el Centro de Residentes Vallistos y Puneños, que es la institución madre que organiza las actividades y el calendario de celebraciones.


Ayer fue el turno del "encuentro de copleros de la Puna, Valles Calchaquíes y de Lerma, Anta e Iruya".


La que llegó primero fue Beatriz Chocobar de Díaz que, si bien es oriunda de Hualfin, estuvo representando a La Ciénaga.


La coplera llevó para compartir una fuente de los higos que dan sus plantas cerca de las tres palmeras.


"Yo tengo la educación de mis padres del campo y ellos me enseñaron a que nunca hay que llegar con las manos vacías", dijo Beatriz.


Luego de almorzar picante de mondongo, carne guatiada, empanadas fritas en grasa de chancho, chanfaina, sopa y mazamorra, dieron comienzo a la ronda de los cantores con caja.


LAS COPLAS


Toda la presentación estuvo en manos de Viviana Báez, y cada coplero que llegó desde Nazareno, Iruya, Colomé y otros parajes tuvo su turno de cantar y ser aplaudido.


La ronda final, con el erke de Nicolás Subelza en el centro, le dio toda la magia al momento.


Luego fue el turno de los violines, fuelles, bandoneones, cajas, quenas y erkes.


Los más aplaudidos fueron el fuellista Cholo Luna y el Pampa Burgos, que llegó desde Amblayo.

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