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Recomendaciones para cuidar la salud en vacaciones de invierno

La higiene de manos y evitar los ambientes cerrados es fundamental para prevenir patologías invernales.
Recomendaciones para cuidar la salud en vacaciones de invierno

Durante el período de receso escolar invernal, aumenta la concentración de niños y adultos en espacios de recreación cerrados, por lo cual es necesario activar mecanismos de prevención para evitar enfermedades típicas de la temporada.

Los niños y adultos son pasibles de contraer durante las épocas de bajas temperaturas, infecciones respiratorias como gripes, bronquitis, tos convulsa, neumonía y lo más habitual en los lactantes, la bronquiolitis, causada por el virus sincicial respiratorio.

Ante la aparición de síntomas de cualquiera de estas patologías, es necesario concurrir a la consulta médica, no automedicarse y no administrar ningún tipo de medicación a niños y adultos mayores, sin prescripción de un profesional.

Factores prevalentes asociados a las enfermedades del invierno son la permanencia en lugares cerrados, cines, salas de juego, teatros, museos, entre otros, en contacto con otros niños o adultos. Esto facilita el contagio con personas infectadas, sumado a los cambios bruscos de temperatura. También, la contaminación del domicilio por falta de ventilación.

Por esto, las autoridades sanitarias recomiendan limitar en lo posible el contacto con personas enfermas, acostumbrar a los niños a lavarse las manos con frecuencia y evitar que compartan vasos, cubiertos, tazas y demás utensilios. Asimismo, se deberá eludir el abrigo exagerado y cubrir la boca y nariz al salir a espacios abiertos.

Además, se deberá conservar un adecuado nivel de humedad en la vivienda, ya que el ambiente seco agrava las enfermedades respiratorias, ventilar diariamente las habitaciones al menos 10 minutos por más que la temperatura sea baja, evitar ambientes con humo de cigarrillo y mantener la vivienda calefaccionada de manera moderada.

Las vacaciones modifican la rutina familiar, propiciando malos hábitos alimentarios como omisión del desayuno u otras comidas, o la ingesta reiterada de alimentos poco saludables.

La alteración de los horarios de descanso, sobre todo en los niños, los anima a comer y beber productos ricos en grasas y azúcares. No obstante, se deberá planificar propuestas alimentarias en base a frutas, licuados, yogures, mezcla de cereales, frutos secos, mermeladas e infusiones con leche.

Realizar actividades sociales o recreativas propias de las vacaciones, respetando las 4 comidas, especialmente desayuno y almuerzo. Incorporar en la dieta infantil frutas y verduras ricas en vitamina A y C.

La higiene de manos es absolutamente esencial para prevenir enfermedades respiratorias agudas y graves.

En lugares cerrados y abiertos, las manos son el vehículo más habitual para el contagio de patologías respiratorias, ya que están en contacto permanente con superficies que pueden contener agentes transmisores de enfermedades.

Por consiguiente, es importante mantener las manos limpias antes de la atención de un bebé o niño.

La utilización de alcohol en gel es posible pero no reemplaza al uso del agua y jabón, además su utilización constante puede provocar lesiones en la piel.

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