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El hospital Señor del Milagro es referente provincial en diagnóstico y tratamiento de la TBC

Esta patología es totalmente prevenible y curable, si se detecta en forma temprana y se realiza el tratamiento en la forma adecuada. A pesar de ello, continúa siendo un problema de salud pública a nivel local, nacional y mundial.
5-6 Hospital Señor del Milagro

El Ministerio de Salud Pública recuerda que, en la provincia, el hospital Señor del Milagro es el establecimiento público de referencia para el tratamiento de la tuberculosis (TBC). Cuenta con profesionales altamente capacitados en la patología y sala de internación donde sólo se alberga a pacientes que presentan casos complejos o de cierta gravedad, ya que el tratamiento puede hacerse en forma ambulatoria.

Recibe pacientes derivados de las diversas áreas operativas de la provincia, como también de países limítrofes, cuando la urgencia y complejidad de los casos lo requieren.

En este hospital se encuentra también el laboratorio de referencia para diagnóstico de la infección, el de mayor complejidad en la provincia, con profesionales excelentemente capacitados y equipamiento de elevada tecnología en diagnóstico y bioseguridad.

En el ámbito del Ministerio de Salud Pública funciona el Programa de Tuberculosis, que cuenta con una red de 60 laboratorios distribuidos en toda la provincia, a través de los cuales se obtienen diagnósticos precisos y en forma precoz mediante baciloscopía o cultivos, según las áreas operativas.

Estos laboratorios trabajan en forma articulada con el laboratorio central para un mejor abordaje de los casos positivos. A ellos se suman nueve laboratorios del ámbito privado, que también están vinculados con el del hospital Señor del Milagro.

Situación de la TBC en la capital

Según registros del Programa de Tuberculosis, en el año 2017 se diagnosticaron en la ciudad capital 346 casos de tuberculosis, siete más que en el año 2016. El 56% de los diagnósticos fue realizado en el hospital Señor del Milagro; el resto en los hospitales Materno Infantil, San Bernardo, Papa Francisco y centros de salud de primer nivel de atención de las zonas norte y sur.

Enfermedad infecciosa, prevenible y curable

La tuberculosis es una patología del tipo infeccioso, que suele afectar a los pulmones y se transmite de una persona enferma a otra sana a través del aire. Cuando un enfermo con tuberculosis pulmonar tose o estornuda, expulsa bacilos tuberculosos a través de gotitas de saliva, que si son inhalados provocan el contagio.

Se trata de una enfermedad curable y prevenible con vacuna, que se coloca al recién nacido y se encuentra dentro del calendario nacional de inmunización, con carácter de obligatorio y gratuita. A pesar de ello, continúa siendo un problema de salud pública a nivel local, nacional y mundial.

Además de la vacuna, la prevención consiste en mantener abiertos, ventilados e iluminados con luz natural los ambientes que se comparten con otras personas que pueden estar infectadas, como oficinas, aulas, vehículos de transporte público, para evitar la concentración de gérmenes.

La persona infectada debe protegerse la boca con pañuelos desechables al toser o usar barbijo, lavarse correctamente las manos, restringir el contacto con personas expuestas a contraer la enfermedad, seguir fielmente el tratamiento médico y no fumar, ya que el tabaco favorece el desarrollo de la TBC.

Se debe consultar al médico ante la presencia de tos con flema por más de 15 días. Mientras más temprano se detecte la infección y se inicie el tratamiento, más rápido se corta la cadena de contagio a otras personas.

Los infectados con el bacilo tuberculoso tienen riesgo de desarrollar la enfermedad (TBC activa), lo que es más probable en individuos inmunodeprimidos, diabéticos, desnutridos y fumadores. Se dice que una persona tiene tuberculosis latente cuando ha sido infectada pero aún no ha enfermado ni puede transmitir la infección.

Síntomas y tratamiento de la TBC activa

La persona que desarrolla TBC activa puede presentar durante meses síntomas leves como tos, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, debilidad. Eso suele ocasionar que se tarde en efectuar la consulta médica, se recurra a la automedicación o se confunda con otras afecciones, lo que aumenta el riesgo de transmitir la enfermedad a otras personas.

Existe tratamiento con medicación antibiótica, que se debe seguir sin alteración por un mínimo de seis meses, ya que si el paciente abandona el tratamiento o no lo cumple en forma rigurosa puede desarrollar tuberculosis resistente a los fármacos, empeorando el cuadro.
 

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