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Venezuela vota en medio de sospechas de fraude

Las elecciones del domingo están teñidas por las acusaciones entre el Gobierno y la oposición, la hiperinflación y el desabastecimiento
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Las elecciones presidenciales del domingo en Venezuela son una de las grandes citas políticas del año en América Latina. Pueden cimentar el liderazgo de Nicolás Maduro o pueden hacer caer el proyecto chavista, en medio de la abstención de la oposición y las amenazas de Estados Unidos. La inflación y la carencia de alimentos y otros productos son algunas claves para entender los comicios en el país castigado por una profunda división política.

Crisis económica y social

Venezuela sufre la inflación más alta del mundo. El FMI estimó que alcanzará un 13.000% este año, una de las cifras más altas de la historia moderna, y que el Producto Bruto Interno (PBI) se contraerá en 15%. Por la falta de divisas y el desplome de ingresos del petróleo, el país con las mayores reservas de crudo del mundo no puede importar alimentos ni bienes básicos. Cientos de miles de venezolanos emigraron en los últimos meses. Caracas sufre también una grave ola de criminalidad.

Comicios no reconocidos

Varios países anunciaron que no reconocerán las elecciones en la que Maduro busca su segundo mandato. A los 14 países del “Grupo de Lima” se sumaron Estados Unidos y la Unión Europea. Critican que los comicios fueron convocados por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un órgano elegido en 2017 en una elección cuestionada a nivel internacional.

Sistema electoral

Celebrado antes por su eficiencia, el sistema electoral venezolano es ahora blanco de críticas por supuestas irregularidades. Smartmatic, la empresa a cargo del software electoral en la elección de la ANC, denunció en julio una manipulación de “al menos un millón de votos” y dejó de participar en procesos venezolanos. La denuncia cambió la percepción internacional. El ex presidente estadounidense y reconocido observador internacional Jimmy Carter había calificado en 2012 el proceso electoral venezolano como “el mejor del mundo” por sus mecanismos electrónicos de transparencia.

Oposición dividida

Gran parte de la oposición llama a boicotear lo que consideran un fraude anunciado. No participan los partidos Primero Justicia, el tradicional Acción Democrática, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo. El ex gobernador de Lara, Henri Falcón, ex asesor de Capriles y antiguo militante chavista, en cambio, sí es candidato y se ha separado de la Mesa de la Unidad Democrática. Falcón apuesta a que el descontento se traduzca en un masivo voto castigo.

La maquinaria chavista

Una de las cosas más sorprendentes para los observadores es la alta popularidad de Maduro, pese a la grave crisis. En las encuestas, según distintas cifras, la popularidad de Maduro oscila entre el 17 y el 30%. El analista del International Crisis Group en Venezuela Phil Gunson cree que esa aceptación se debe a los programas de ayudas sociales y dinero para los sectores más vulnerables. Otro factor decisivo es el fervor por Hugo Chávez. Muchos venezolanos desencantados con Maduro siguen apoyando al chavismo por el recuerdo del que fuera presidente entre 1999 y 2013, un líder que cambió la forma de hacer política en Venezuela.

Cambio de mando

Una de las anomalías que refleja la crisis política es el hecho de que el presidente que salga electo el domingo no asumirá el cargo hasta enero de 2019. La Asamblea Nacional Constituyente pudo adelantar las elecciones, que debían ser a fin de año, pero en principio rige el mandato constitucional de que el cambio de mando será en enero. Salvo que la ANC cambie eso en los próximos meses. (DPA)

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