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Se le llama “selfitis” a la obsesión de sacarse fotos a cada rato en cualquier parte

La urgencia por publicar en las redes sociales puede convertirse en un trastorno para jóvenes y adultos. Las claves de una adicción. moderna
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tografías que inundan internet? Desde la perspectiva del coaching, una persona que se saca fotos de manera compulsiva utiliza las selfies como una herramienta ante la falta de seguridad personal. “Los adeptos a las fotos tienen una permanente necesidad de refuerzos externos. Sienten que no valen la pena, su opinión personal es pobre y por eso requieren de la atención del otro”, explica Gabriela Latina, coaching ontológica.

“La adicción a las selfies es común en los sujetos que relegan a otros la valoración de sí mismos. Para la gente con baja autoestima, el like o comentario positivo en sus fotos llena un vacío interno”, detalla Marcelo Massons, director de Superarse, Centro de Crecimiento Personal y Profesional.

Además, lejos de ser un trastorno que afecta sólo a los adolescentes, los adultos pueden caer en la tentación. “La excesiva exposición personal se tornó frecuente también en los adultos, que se ven afectados por la falta de percepción personal sobre sus logros. De esta manera, se focalizan más en compartir lo que tienen y lo que hacen y dejan de lado su esencia”, destaca Latina.

En cambio, para las personas que no están afectadas por esta obsesión, los motivos detrás del fenómeno de las selfies responde a la necesidad de actualizar sus perfiles en las redes sociales, evitar el aburrimiento y mantener la comunicación con sus amigos.

“La cantidad de selfies que saco depende del día y de si tengo algún evento importante y me arreglo para asistir. Cuando salgo los fines de semana, puedo sacarme hasta 30 fotos por día. En cambio, en la semana, normalmente tomo unas 10 o 12 fotos”, comenta Celeste Gutiérrez, de 24 años.

“Saco muchas más selfies cuando me aburro o estoy descansando en mi casa. Al entrar en Facebook o Instagram veo las historias de mis amigas y me entran ganas de actualizar mi perfil. En total puedo sacarme unas 16 selfies al día y, de esas, subo apenas unas tres”, dice Ana Cecilia Latour, de 17 años.


Cómo trabajar la autoestima

- Cambiá tu foco de atención: evitá concentrarte en tus defectos y comenzá a observar tus virtudes y habilidades.

- Trabajá sobre la percepción que tenés de vos mismo. Cuando tu autoestima mejora, la necesidad de opiniones y comentarios externos, que aprueben tu conducta, pasan a un segundo plano. 

- Ante una reunión con amigos o familiares, es recomendable evitar el celular. Tené en cuenta que al ser conscientes de los momentos compartidos se produce una sensación de comodidad y disfrute que afianza la seguridad personal. 

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