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Tiene 91 años, se cansó de tener la casa usurpada y fue a la comisaría con un arma

"Si ellos no hacían nada, yo iba a hacer Justicia por mano propia, contó Genoveva González. "Si no lo sacan por las buenas, lo saco a los tiros", dijo en la Comisaría.
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Genoveva González tiene 91 años, vive sola en Córdoba y es dueña de una habilidad envidiable para decir una cantidad récord de palabras por minuto. El lunes, se cansó de que la policía no haga nada con una casa que tiene usurpada y fue a la comisaría con una pistola. "Estaba decidida: Si ellos no hacían nada, yo iba a hacer Justicia por mano propia", contó la abuela. Y aclaró: "No iba a matar a nadie, pero les iba a arruinar una pata para todo el viaje. Si no lo sacan por las buenas, lo saco a los tiros", le dijo a los oficiales : "No iba a matar a nadie, pero les iba a arruinar una pata para todo el viaje. Si no lo sacan por las buenas, lo saco a los tiros", le dijo a los oficiales.

Hace ocho días que una mujer de 40 años y su hijo se instalaron sin permiso en la casa que era de su mamá, ubicada en Olmos al 400, en pleno centro de San Francisco, Córdoba. Según el relato de la anciana, la policía que la atendió en la comisaría llamó por teléfono a la jueza cuando terminó de hacer la denuncia. "Le preguntó qué tenía que hacer ante un caso de usurpación y ella le respondió: Desalojo directo", recordó.
Genoveva aseguró que hasta el día de hoy su casa sigue ocupada, hizo una milagrosa pausa y admitió que los ocupas se irán "cuando a la jueza se le dé la gana".
Lo insólito de la historia es que la abuela conoce a la chica que se metió en su casa. "Me vino a pedir que le preste o le alquile la casa y me negué porque necesito venderla para hacer un viaje. La tuve sentada en mi cocina, se puso de rodillas y ahora está ahí adentro. La conocía de joven porque su familia vivía al frente. Los padres son muy buena gente, pero siempre hay una oveja negra en la familia"conto.
La propiedad por la que reclama está en venta y no es la primera vez que un grupo de personas rompe el candado y se mete. Hace ocho meses, logró ganar un juicio que peleó durante un año y pudo sacar a "otro atorrante" del lugar. La propiedad por la que reclama está en venta y no es la primera vez que un grupo de personas rompe el candado y se mete. Hace ocho meses, logró ganar un juicio que peleó durante un año y pudo sacar a "otro atorrante" del lugar.

Tras del incidente en la comisaría, a Genoveva le quitaron el arma y la cartera con todos los documentos y los policías la llevaron de nuevo a su casa. La mujer se quejó de que la tuvieron desde las 9 hasta las 19 en la seccional y denunció que ahora tiene prisión domiciliaria. "Me dijeron que no puedo ni asomarme afuera. A la tarde yo salía a tomar mate", reclamó.
La jubilada suspiró detrás del teléfono, contó que sólo hizo primer y segundo grado y se preguntó qué sería de ella si tuviera estudios con sus 91 años. Además, aseguró que todo el pueblo está indignado con lo que le pasó y le agarró un ataque de risa porque "cada dos minutos la sacan por televisión. La jueza todavía no ordenó el desalojo. No sé qué dijo esta mañana, habló más pelotudeces, pero conmigo no habló".
"Me han procesado. Vivo solita, tengo 91 años, faltan cuatro meses para los 92, y no puedo ni ir a la carnicería a comprarme la comida", reclamó.
"Es la primera vez en mi vida que me marcan los dedos", narró Genoveva sobre el procedimiento policial. Según ella asegura, también tiene los papeles del arma que mostró a los policias, dato que ahora trata de comprobarse.

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