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Las obras sociales deberán cubrir los tratamientos a niños con TDAH

Será en el marco de la ley de protección de este trastorno que fue aprobada en Diputados y Senadores, y promulgada por el Ejecutivo.
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Lorena Moreno tiene tres hijos de diez, siete y seis años. En diferentes niveles, los pequeños padecen un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que es una alteración neurobiológica cuyos síntomas son falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Por esta razón, esta mamá creó la Fundación por un Mañana Mejor, que impulsó el proyecto de Régimen de Protección Integral para esta enfermedad y que, tras un intenso debate, en diciembre del año pasado el Senado convirtió en ley.

Ella y muchas mamás de niñas y niños con este trastorno celebran la promulgación que convierte a Salta en la primera provincia del país en tener una ley que garantiza los diagnósticos y tratamientos de TDAH gratuitos. “Nuestro objetivo es que sea una ley nacional y ya contamos con la adhesión de 15 provincias”, remarcó Lorena.

Si bien el TDHA no se considera una discapacidad demanda un tratamiento multimodal, que combina intervención psicológica, familiar, escolar y, en algunos casos, farmacológica. Ahora, con el amparo de la ley, las obras sociales deberán cubrir las terapias y la medicación. “Llegar a un diagnóstico cuesta $6000 aproximadamente y el tratamiento $3000 por mes, entre psicólogo, remedios, y otras consultas”, resumió.

Lorena contó que su hija mayor toma medicación y relató que una de las batallas que las mamás y papás de niños con TDAH tuvieron que enfrentar para lograr la aprobación de la ley fue contra las críticas sobre los fármacos. “Los colegios de psicólogos y psicopedagogos se manifestaron en contra de la medicación argumentando que nosotros dopamos a nuestros hijos para que se queden quietos y no es así”, dijo.

Medicar no es dopar

En este sentido, la psicopedagoga especialista en neuro desarrollo, Carolina Salinas, explicó que el TDAH es un desequilibrio químico en los neurotransmisores -dopamina, noradrenalina y serotonina- que ocasiona desajustes en el funcionamiento cerebral. “Los chicos con este trastorno tienen muchas dificultades, algunos en la memoria operativa y otros en la memoria a largo plazo. Les cuesta anticiparse a los hechos, no pueden controlar su impulsividad y no miden los riesgos, entre otras cosas. Con la medicación no los estás dopando sino que estás ayudando a que puedan subir los niveles de los neurotransmisores, por ende elevan sus capacidades cognitivas y ayuda a mejorar sus funciones ejecutivas. Contribuye a que pueda prestar atención y concentrarse para hacer las tareas, también interactuar. No nos olvidemos además que tiene autoestima porque todo el tiempo se les remarca lo que hacen mal e incluso son excluidos dentro del ámbito escolar”, detalló la especialista

A Lorena le costó llegar al diagnóstico de su primera hija. “Me llevó cuatro años saber qué tenía. A los dos y tres años caminaba por toda la casa. Una vez le llegué a contar que dio 27 vueltas alrededor de la mesa sin parar. Se trepaba a todos lados y se tiró un televisor encima. Vivía permanentemente expuesta a riesgos sin medir el peligro. Hice varias consultas hasta que dimos en la tecla. Al principio los tratamientos no daban resultado hasta que el neurólogo me recetó la medicación que toma ahora y que se complementa con la terapia psicológica y la contención familiar”, relató.

Tratamiento a tiempo para una mejor calidad de vida

Con sus otros dos hijos fue más rápido darse cuenta y supo de entrada a donde recurrir y qué pasos seguir. “Llegar al diagnóstico y empezar el tratamiento lo antes posible les da un mejor calidad de vida. Tiene ser durante la niñez porque de lo contrario en la adolescencia se hace más grande. Es una etapa de la vida en la que todo se acentúa más”, agregó la psicopedagoga, quien además subrayo que la contención afectiva es fundamental. “Los niños con TDHA son mal vistos en la sociedad porque muchas personas no comprenden sus acciones, entonces tienden a aislarse solos o los aíslan. Hay que trabajar en reforzar sus conductas buenas porque siempre se les está llamando la atención por lo malo”.

Por otro lado, Lorena Moreno comentó que la ley también pondrá su mirada en el ámbito educativo. “Buscamos que los docentes se capaciten para aprender a detectar y llevar el TDAH, y que las escuelas y colegios tengan gabinetes psicológicos que se ocupen del tema. Nuestra intención desde la fundación es articular acciones con el Ministerio de Educación y el Ministerio de Primera Infancia para que la ley se reglamente de la manera más rápida posible”, finalizó.

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