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Verduras vs. niños: nueve tips para hacer que los chicos coman sano

Los especialistas aseguran que es importante que los hábitos se adquieran en la niñez. No obligarlos, mostrarse relajado y combinar los gustos, son algunos de las prácticas que te podrían servir.
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Casi todos los niños prefieren comer salchichas, fideos o patitas de pollo antes que verduras. Lograr que coman algo de espinaca o calabaza puede ser una lucha campal y los padres se preocupan porque temen que su hijo no esté consumiendo las vitaminas suficientes. Pero lo más importante es que los hábitos alimenticios se adquieren en la niñez, por lo que es vital que los niños incorporen las verduras.

La agencia Dpa realizó un informe con nueve tips para que los niños coman verduras:

1. Sin estrés.

Comer debe ser, antes que nada, divertido. Por eso, no es recomendable trasladar el estrés a la mesa, ya que los niños deben tener ganas de sentarse a comer. Las comidas deben desarrollarse en un ambiente relajado y amable. De esta forma, la comida se asocia a algo positivo. Las presiones, las obligaciones y las advertencias son contraproducentes.

2. Comportate de forma relajada.

Los padres no deberían hacer enormes aspavientos alrededor de la verdura. Lo mejor es mostrarse relajado y no convertir la ingesta en un gran tema. Algunos padres prometen postres si comen las verduras o les ofrecen menúes alternativos. Pero cuanto más importancia se le da al tema, peor.

3. Probar sí, obligar no.

Es normal que los chicos tengan etapas en las que comen casi siempre lo mismo, ya que recién están desarrollando el gusto. Por eso, una regla es que el niño debe probar de todo, aunque sea en cantidades pequeñas. Si no le gusta, no tiene que seguir comiendo. Pero la próxima vez debería probar de nuevo para poder ir ampliando su gusto. Los niños necesitan a veces probar hasta 15 veces algo para que les guste. Por eso, no hay que renunciar rápidamente a las verduras y seguir ofreciéndoselas.

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4. La forma hace la diferencia.

Rallada, hervida, asada, en cubitos o como puré: la verdura se puede consumir de muchas formas. Quizá a un niño no le guste la zanahoria hervida, pero le guste cruda y cortada en bastoncitos. Las verduras y frutas deben cortarse en trozos pequeños para los chicos, ya que es probable que así coman más. Además, a los niños les divierte hundir cosas en salsas: los pepinos, tomates y zanahorias crudos se pueden comer con queso crema, por ejemplo.

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5. Combiná los gustos.

Un buen método para darle verduras a los niños es combinarlas con otros alimentos que les gustan. En caso de emergencia, por ejemplo, se puede servir la verdura con un poco de kétchup. Es decir, acompañarlas siempre con algo que le gusta al niño.

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6. Usá la fantasía.

Hay que usar los trucos de los agentes publicitarios. Las arvejas pueden convertirse en "las arvejas de la princesa del cuento", las zanahorias en un "alimento mágico", las espinacas en "lo que da fuerza a Popeye". También se puede jugar con las formas y cortar las rodajas de pepino con los cortadores para masitas o en vez de servir ensalada, pinchar las verduras en palitos de brochette. La idea es ir cambiando la presentación.

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7. Dejá que participen.

Los niños deberían poder participar del plan de comidas sin decidirlo por completo. Y es que participar despierta el interés. Esto puede ser: ayudar a plantar los tomates en el jardín o ayudar en las compras. La idea es preguntarle al niño qué color le gusta y hacerlo elegir una verdura de ese color y si luego puede ayudar a prepararlas, mucho mejor.

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8. Escondelas, a veces.

Disfrazar o esconder todo el tiempo las verduras no sirve, pero puede ser de ayuda. Por ejemplo: una buena salsa de tomates frescos puede ser una forma de que el niño coma verdura casi sin darse cuenta. La mayoría de los niños también toma sopas.

9. Sé su ejemplo.

De nada sirve seguir estos consejos si los padres y los hermanos no comen verduras. Pero funcionar como ejemplo no significa que haya que repetir todo el tiempo lo sano que es comer verduras. Lo mejor es predicar con el ejemplo comiéndolas regularmente, de modo que su presencia en el plato sea normal para el pequeño.

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