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Una mujer fue atacada, apretó el botón antipánico y se salvó de milagro

Policiales 09 de agosto
Fue hallada en los pastizales lindantes a la ruta provincial 26, cerca de Parque La Vega.Estaba lesionada, parecía torturada. La Policía detuvo a su expareja, principal sospechoso. #Ataque #BotónAntipánico #ExPareja #ViolenciaDeGénero

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El respeto por el otro es uno de los graves problemas que los argentinos padecen como sociedad. Y la violencia de género tiene que ver justamente con esto, saber reconocer la semejanza con el otro y no la inferioridad o superioridad, y que el respeto por otra persona sea inherente a la condición humana. Se trata de una problemática que va más allá de las condiciones sociales, de los niveles educativos o simplemente de la enorme marginalidad que abunda todavía en el país. Un problema cultural que aún no encuentra solución.

El lunes por la noche una joven de 33 años fue hallada con vida en los pastizales lindantes a la ruta provincial 26, su situación daba cuenta de haber sido víctima de una brutal paliza. Sobrevivió de milagro porque logró apretar el botón antipánico, porque su o sus agresores no quisieron matarla o porque logró defenderse.

Las lesiones que sufrió la fueron de consideración y el principal sospechoso es su expareja. Fue ella, quien balbuceando, ensangrentada en medio de los pastizales, señaló el nombre del sujeto, en sus declaraciones también involucró a una mujer.

El hecho ocurrió cerca de las 23 del lunes cuando en plena oscuridad y castigada por la brutal violencia empleada en su contra, pudo alertar a la Policía de Salta apretando el botón antipánico.

Además del ataque que sufrió, existen algunas aristas en el hecho que si bien son materia de investigación, llaman mucho la atención: ¿apretó a tiempo el botón antipánico y el sistema volvió a fallar como en otros casos?, ¿por qué no apretó antes el botón?, ¿la quisieron matar o solo la torturaron como signo de un mensaje?

Al Centro de Coordinación Operativa (CCO), desde donde se manejan y vigilan los botones antipánicos brindados a las mujeres en Salta que sufren o sufrieron violencia de género y están expuestas a un ataque, llegó el alerta de la joven de 33 años y pudieron codificar que había sufrido un ataque físico, que estaba cortada en distintas partes del cuerpo y a punto de quemarse. De inmediato desde el CCO se pusieron en contacto con las unidades de seguridad más cercanas a la zona para trasladarse al lugar. Personal investigativo del Sector 7A llegó al lugar donde la mujer estaba tirada, cortada en sus piernas y cerca de las muñecas, tenía la boca tapada y un elemento en el cuello, como si alguien hubiese intentado ahorcarla. En una de sus manos tenía el botón antipánico.

Había fuego

Al llegar al lugar, los efectivos observaron que al costado de la mujer había una fogata con signos de haber sido apagada minutos antes. Mientras era asistida por los uniformados, quienes pidieron asistencia médica, la mujer mencionó a su expareja y a una mujer como sospechosos de haberla violentado.

Según fuentes policiales, el hombre ya tendría antecedentes penales en su contra y al parecer no podía acercares a su expareja. Al cabo de algunas horas, fue detenido en su casa de Tres Cerritos.

Trabaja en la investigación del aberrante hecho la Fiscalía de Violencia de Género número 3 y el Juzgado de Garantías 2. Desde dichos estamentos ordenaron la inmediata intervención de la Unidad de Criminalística y personal perteneciente a la comisaría 15.

Un nuevo ataque en contra de una mujer se perpetró en Salta, una vez más la prohibición de acercamiento a la expareja fue burlada por el violento que estuvo cerca de matar a una joven.

 Un delito complejo

Llama la atención la facilidad con la que los agresores y violentos infringen la prohibición de acercamiento ordenada por la Justicia. Al ser consultada sobre este aspecto ligado al tema de la violencia de género, la abogada Tania Kiriaco, coordinadora del Instituto de Género, expresó: “La violencia de género es un delito complejo, los femicidas las matan por el solo hecho de ser mujeres. Se trata de cuestiones socioculturales, estructurales donde el varón se siente más poderosa que la mujer, y en esa relación la somete como un objeto”. 

En el caso de infringir la “perimetral” los hombres cometen un delito penal dado que se trata de una “desobediencia judicial”.

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