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Jaquean la licitación de los buses eléctricos por la caja negra del gasoil subsidiado

Sociedad 06 de agosto
El lobby colectivero tumbó la compra nacional de unidades ecológicas y ahora arrastra a Saeta al mismo pantanal. #Salta #Saeta #ColectivosElectricos #ChinaBYD #ViaBariloche

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La licitación que convocó Saeta para incorporar buses eléctricos en los corredores de Salta aún no se definió, pero parece destinada al mismo final que tuvo la licitación del Ministerio de Ambiente de la Nación, en febrero último, por el lobby del cartel del transporte.

Los nuevos colectivos ecológicos marcan una tendencia global que en Argentina es vista por las corporaciones del transporte de pasajeros como una amenaza para los negocios que el sector tiene atados, desde hace 14 años, al gasoil subsidiado.

Tras el fracaso de la licitación nacional, Salta sorprendió con dos anuncios. Uno fue la licitación de Saeta para poner a rodar 40 buses eléctricos en los corredores del área metropolitana, como punta de lanza de la movilidad verde en el país. El otro fue la firma de un acta de intención con la china BYD para fabricar unidades de transporte con cero emisión y baterías de litio en el parque industrial de General Gemes.

La licitación de Saeta interesó a siete empresas, pero solo cinco adquirieron los pliegos y tres presentaron ofertas. Están en la puja BYD, la mayor fabricante de vehículos eléctricos y de baterías de litio del mundo; Vía Bariloche, la segunda empresas de colectivos más grandes de Argentina, y Colgás, una firma de capitales colombianos y chilenos que comercializa gas licuado de petróleo (GLP).

El pasado 13 de julio, describió la curiosa composición de las contendientes y recordó que una de ellas, Vía Bariloche, tuvo un papel protagónico en la licitación que el Gobierno nacional adjudicó en diciembre de 2016 a BYD y terminó suspendida, en marzo de este año, en medio de un escándalo.

Ese fue el primer round de una explosiva pelea que ahora tiene a las principales oponentes cruzando nuevamente golpes en Salta. Y a estas alturas está más que claro que la bolsa que se juega en la puja trasciende a los 30 millones de dólares que costarían los 40 buses eléctricos, con sus respectivas instalaciones de carga. La licitación de Saeta está condenada a caer o terminar judicializada, porque el cartel del transporte quiere mantener, a toda costa, los subsidios al gasoil que este año ascenderán a 9.500 millones de pesos.

El reparto discrecional empezó en 2003 con $2.600 millones y año tras año la cifra aumentó sin parar. Vía Bariloche es una de las mayores exponentes de esa corporación que no escatimó presiones para evitar que el Gobierno nacional adquiriera los 400 ómnibus eléctricos que hubieran marcado el comienzo del fin del descomunal esquema prebendario del combustible diésel.

Las grandes transportistas se quedaron con el primer round de la pelea que había comenzado en diciembre de 2016, con la adjudicación del proceso a BYD. En febrero de este año, cuando los principales medios del país daban por vencedor al ministro de Ambiente, Sergio Bergman, el lobby empresario torció el veredicto y el plan piloto para incorporar colectivos ecológicos en las líneas de Buenos Aires y de otras grandes ciudades del centro del país terminó en la lona.

Antes, los golpes bajos habían enfrentado a Bergman con su par de Transporte, Guillermo Dietrich, y habían motivado el desplazamiento de tres funcionarios que integraban la comisión evaluadora. La cartera de Ambiente denunció a uno de ellos, Pedro Orbaiz, por "tergiversar informes oficiales para favorecer a Vía Bariloche".

Con denuncias de fraude

Vía Bariloche, una de las mayores del transporte público de pasajeros junto a Flecha Bus y el grupo Plaza, se había presentado en la licitación nacional asociada con Higer. Esa compañía asiática fue denunciada por el gobierno chino de cometer un fraude de 78,6 millones de dólares, en 2015, con el cobro irregular de subsidios por 1.683 vehículos de energía renovable ilegalmente declarados.

Así lo comunicó la Embajada Argentina en China. Tuvimos acceso a una copia del reporte que la Cancillería entregó al Ministerio de Ambiente de la Nación el 20 de diciembre de 2016. 

En la licitación del Gobierno nacional también se había presentado Corporate Corp, una oferente relacionada a Claudio Cirigliano, el empresario del transporte al que SAETA le adquirió hace siete años los 100 colectivos Tatsa. La parte más deplorable de esa flota es la que sería reemplazada con los buses eléctricos.

La propia fábrica bonaerense que vendió los Puma D12 a Salta compró otro pliego en la boicoteada licitación nacional. Su oferta fue desestimada, pero ¿buscaba realmente la vaciada Tatsa venderle buses eléctricos al gobierno de Mauricio Macri?

Cuesta imaginar a los hermanos Cirigliano, dos de los mayores beneficiarios de los subsidios al gasoil repartidos en los últimos 14 años, convertidos en promotores de buses eléctricos que acabarían con los grandes negociados del combustible diésel.

Vía Bariloche, una empresa familiar fundada en 1970 en Río Negro, también se posicionó con la caja negra del gasoil entre los grupos del transporte de pasajeros más grandes de la Argentina. El conglomerado de empresas que tiene como titulares a Sebastián y Luciano Trappa cubre hoy más de 100 destinos en todo el país. Su principal sede está en la localidad bonaerense de Pablo Nogués. En la licitación de Saeta, Vía Bariloche volvió a presentarse con Higer, la firma china a la que el Gobierno de ese país denunció por una multimillonaria defraudación son subsidios.

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