Google Analytics Alternative

El domingo fue a comprar comida y ayer apareció asesinado en su auto

Policiales 11 de julio
El cuerpo de Fabio Figueroa estaba en el asiento del acompañante, agachado y golpeado.Le robaron dinero y las llaves de su negocio. Para la familia “fue alguien que lo conocía”. #Salta #VillaSoledad #Asesinato #Auto

1499715504133

El auto estuvo casi un día estacionado sobre la calle Francisco Arias al 900, desde el domingo en la tarde, hasta ayer. A ningún vecino le llamó la atención, solo a la dueña de la casa cuyo garaje estaba obstaculizado por el Fiat Palio negro NXV523, que había llamado a la Policía para que lo corrieran pero que la patrulla nunca llegó al lugar.

Ayer, poco después del mediodía, un vecino fue hasta la casa de los Figueroa, conocidos en Villa Soledad por ser los dueños de la bicicletería Alfig, a avisarles que el auto de Fabio Federico estaba desde el día anterior en ese lugar.

Cuando dos hermanos del muchacho fueron a ver, descubrieron que él estaba en el interior del vehículo, en un lugar donde no era visible a simple vista, y ya sin vida.

"Estábamos almorzando con mi mamá y un vecino nos vino a avisar que estaba el auto de mi hermano acá, parado desde ayer (por el domingo)", explicó ayer Cristian Figueroa, el hermano mayor de la víctima.

Él junto a otro hermano fueron hasta la calle Francisco Arias a metros del pasaje Oliva.

Se arrimaron por el parabrisas y vieron que Fabio estaba en el asiento delantero, inclinado completamente hacia adelante. Le tocaron el vidrio y él no respondió. Insistieron y nada. Entonces uno de ellos fue a un mecánico que está en esa cuadra y le pidieron prestado un destornillador. Forzaron la cerradura y al abrir el baúl "sentí el olor nauseabundo, pero pensábamos que estaba borracho o que se había hecho sus necesidades encima", relató Cristian.

Fue por el lado del conductor, abrió la puerta, "lo toco y ahí me doy cuenta de que estaba duro; después lo quise levantar y vi que estaba todo desfigurado, con la cara morada de golpes".

Lo que siguió fue un llamado a la Policía y una noticia que enlutó a la familia, dejó a una joven viuda, a su pequeña hija de 1 mes y medio huérfana de papá, y conmocionó a Villa Soledad por la violenta pérdida de uno de sus vecinos.

Apenas llegó la Policía Científica y el CIF se inició el peritaje del auto, luego se retiró el cuerpo y continuó el relevamiento en el interior y alrededor del vehículo.

Fabio Federico tenía 40 años y junto a su familia vivía en el primer piso del edificio donde está la bicicletería, en Francisco López e Independencia.

"A él le robaron dinero y las llaves del negocio", afirmó Cristian. Y enseguida sostuvo que quien atacó a su hermano "es alguien conocido".

"Anoche (por el domingo en la noche) la esposa de Fabio sintió que metieron la llave del negocio con la intención de abrir, pero no pudieron porque tenía el pasad or y el perro ladraba. Anoche eso no nos llamó la atención para nada, pero ahora con esto que no aparecen las llaves nos hace pensar que el o los que lo atacaron a mi hermano lo conocían", afirmó.

El hermano de la víctima insistió: "Es alguien que lo conocía porque Fabio no salía con desconocidos y no se iba a otro lado que no fuera el barrio".

Incluso apuntó que "ayer (por el domingo) cuando la dejó a mi mamá en su casa, al mediodía, el auto estaba limpio y ahora el auto está con barro. Evidentemente alguien se lo llevó a algún lado y lo trajeron aquí para dejarlo, porque además él estaba sentado en el asiento del acompañante, así que alguien manejó y lo dejó ahí".

En el caso intervino la Fiscalía Penal 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas en feria, a cargo de Pablo Paz.

Fabio Federico fue visto por última vez con vida por un vecino de la calle Francisco Arias al 900. "Iba a comprar comida para almorzar con su familia", dijo el hombre. Según contaron vecinos del barrio, existen dos cámaras de videovigilancia -a una cuadra de distancia hacia el norte y hacia el sur- que podrían ayudar a saber quién o quiénes atacaron a la víctima.

Un joven que trabaja en la bicicletería contó que “hace dos sábados Federico me contó que alguien le forzó la cerradura del portón del negocio, como si hubiera querido entrar a robar. El lunes siguiente, cuando fui a trabajar, me pidió que trajera un cerrajero para que cambie todas las cerraduras del negocio y la casa.
No entiendo qué pasó, por qué esto; él no le debía nada a nadie, tenía una hijita chiquita y no andaba en nada raro”, añadió con dolor mientras no dejaba de mirar el auto negro.

Te puede interesar