"Esa lacra la quería para él solo, no quería que Brisa sea feliz"

Policiales 19/06/2017
Elisabet Muñoz, madre de la joven asesinada en diciembre en el barrio Pablo Saravia.El juicio comenzará el 30 de agosto en la Sala III del Tribunal de Juicio. #Salta #Femicidio #BarrioPabloSaravia #ComenzaraElJuicio

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Con el corazón partido por el dolor y la pena, Elisabet Muñoz transcurre sus días con la entereza que siente debe tener para los cinco hijos que le quedan, sobre todo el menor de 12 años quien la acompaña en cada despertar. "Desde la pérdida de Brisa nos quedamos con mi hijo menor, antes vivíamos los tres los otros son mayores de edad", le contó la madre de Brisa Oriana Goytea, una joven de 15 años que fue estrangulada por su novio, Claudio Víctor Segundo. El femicidio ocurrió el 6 de diciembre en una vivienda del barrio Pablo Saravia de esta ciudad.

La angustiosa y traumática situación sumergieron a Elisabet en una profunda pena. Desde ese lugar no esconde su enojo por distintas situaciones: cómo se enteró de la fecha del juicio, que comenzará el 30 de agosto; por qué la Justicia se demoró tanto cuando se trata de un tema casi resuelto; la única hija que le quedó también sufrió violencia de género y "nadie hace nada" y por supuesto carga toda su furia contra el novio de su niña: "Esa lacra la quería para él solo, no quería que Brisa sea feliz", apuntó.

"Como familiares directos del horror que tuvimos que sufrir no merecíamos enterarnos de la forma que nos enteramos: a través de los medios. Estoy muy molesta con el fiscal Pablo Rivero y la doctora auxiliar porque me dieron su palabra que iba a ser la primera en enterarme de la fecha del juicio y terminé siendo la última. Una vergüenza y falta de respeto total, faltaron a su palabra. Por qué todo el mundo se tiene que enterar menos yo, su mamá, la que perdió a su hija", reclamó la mujer.

En algún punto el enojo de Elisabet se transformó no solo en un pedido de Justicia, sino también en una suerte de alerta por lo que atravesó y atraviesa la única hija que le queda entre los seis hijos que eran. "Tatiana tiene 24 años y antes del femicidio de la más chica -Brisa- sufrió violencia de género. Su exmarido intentó matarla, se llama Nicolás, tiene tres denuncias y por supuesto ya no vive con mi hijas, se separaron por ese tema. El golpeador tiene la perimetral -prohibición de acercamiento- y no se por qué la causa nunca más avanzó en nada. Tatiana vive con su padre porque únicamente ahí está protegida".

Conservadora

De los seis hijos que tuvo Elisabet con su expareja, le quedan cinco de los cuales uno es menor, "el más chiquito tiene 12 años y vive conmigo, la única mujer que me queda vive con su papá", contó la mujer. Acerca de la relación que tenía con Brisa, supo lo que padecía la menor gracias a un comentario de una amiga. "Brisa no avisaba lo que le estaba pasando, nunca me dijo que estaba amenazada, al parecer no sentía miedo, los adolescentes a veces no miden el peligro. No se imaginan que un novio las puede llegar a matar", sostuvo.

"No se por qué Brisa aceptó que un tipo agresivo estuviera a su lado, su papá, pese a que estamos separados, él jamás nos levantó la mano, no era una nena golpeada. Esa lacra -por Segundo- tenía tres denuncias y dos prohibiciones de acercamiento y no le importaba nada, corrompió la ley y terminó con la vida de mi hija. Y la Policía nunca hizo nada por salvar a mi hija", concluyó la madre de Brisa.

El salvaje acto

A pesar de la historia entre ambos, signada por la violencia e incluso con medidas judiciales restrictivas en contra del novio de la víctima, el 6 de diciembre Brisa Goytea fue hasta la casa del ahora imputado por homicidio doblemente calificado, Claudio Víctor Segundo, en el barrio Pablo Saravia. Según se supo, la joven había decidido terminar con la relación cuestión que el agresor no habría aceptado y la terminó hostigando hasta la muerte.

En medio de la discusión, Segundo la llevó hasta una habitación y la ahorcó con un cinto, la hermana menor del femicida presenció la represión y terminó por ser clave en la investigación. La niña de 13 años, como pudo, alertó acerca de la violenta situación.

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