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Quedó imputado un sargento acusado de golpear y amenazar a su esposa

Policiales 17 de junio
Una mujer había denunciado a su marido y antes de ayer la imputaron por defenderse. Hoy el agresor también fue imputado. #AgresorImputado #Sargento #GolpeoYAmenazóASuEsposa

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Después de una polémica decisión tomada antes de ayer, en la que se imputó a una mujer por defenderse cuando estaba siendo agredida por su marido Sargento de la policía, hoy la justicia decidió finalmente imputar al integrante de la fuerza de seguridad por la comisión de los delitos de coacción con arma, lesiones leves agravadas por la relación de pareja y por el género, abuso sexual simple e incumplimiento de los deberes de asistencia familiar y desobediencia judicial.

 Ana Cecilia González se había presentado el miércoles ante la justicia para ratificar lo que ya había denunciado en la comisaría, que su esposo Roberto Darío Borja la “molía a golpes”. Que le ponía el cañón del arma reglamentaria en el cuello y simulaba que la iba a ejecutar. Que una vez abusó sexualmente de ella. La insistencia en la justicia tenía que ver, sobre todo, en que pese a la gravedad de los delitos denunciados, el hombre ni siquiera había sido imputado.

Pero Ana se llevó una gran sorpresa cuando antes de ayer los encargados de impartir justicia decidieron imputarla a ella por haberle arrojado con un cenicero a su esposo, la última vez que él la golpeó y ella intentó defenderse.

Hoy la justicia imputó también al Sargento y a sus padres, que estaban acusados de privación ilegítima de la libertad.

El caso

Ana momentos antes de realizar ese pedido de imputación contra quien es ahora su ex marido. Contó hechos de violencia escalofriantes: golpes de puño, patadas, y sistemáticos simulacros de ejecución.

Los hechos de violencia venían desde hace mucho tiempo. Pero recién en Noviembre tomó el valor para separarse. Fue después de una paliza, propinada por quien es quinto dan en una arte marcial y quien trabaja como instructor de defensa personal de la policía.

La violencia ejercida en este caso por un hombre es solo una parte del problema. Lo más grave es la violencia estatal. “Lo peor es que al ser un sargento de la policía, nadie me quería tomar la denuncia”, dijo.

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